Atendiendo al número de personas que participan en el mercado o nivel de competencia, se pueden clasificar en:
- Mercados de competencia perfecta.
La competencia perfecta
es una representación idealizada de los mercados de bienes y de
servicios en la que la interacción recíproca de la oferta y la demanda
determina el precio. Un mercado de competencia perfecta es aquel en el
que existen muchos compradores y muchos vendedores, de forma que ningún
comprador o vendedor individual ejerce influencia decisiva sobre el
precio. Un ejemplo de competencia perfecta sería la venta de pan.
- Mercados de competencia imperfecta.
Los mercados de competencia imperfecta son aquellos en los que bienes y
productores son los suficientemente grandes como para tener un efecto
notable sobre el precio. Sus tipos son:
- Oligopolio: Es un mercado
dominado por un pequeño número de vendedores o prestadores de servicio. Debido a que hay pocos participantes en
este tipo de mercado, cada empresa está al tanto de las acciones de
sus competidores. Dado que las decisiones de una empresa afectan o
causan influencias en las decisiones de las otras, se establece una
situación de equilibrio en el grupo de oferentes, con lo cual deja de
existir competencia de mercado.
- Monopolio: Para que exista un
monopolio, es necesario que en dicho mercado no existan productos
sustitutos, es decir, no existe ningún otro bien que pueda reemplazar el
producto determinado y, por lo tanto, es la única alternativa que tiene
el consumidor para comprar.
- Competencia monopolística: Ésta es muy frecuente dentro de los mercados de productos que se
encuentran normalmente en los supermercados, donde existen productos de
diferentes marcas, pero con características particulares y dentro de
cada grupo de producto, las características los hacen diferentes unos de
otros, pero lo suficientemente parecidos para competir con otros
productores y entre sí.
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